Ataque en Catedral

Y todo es de repente un hervidero. Con la nueva de que el Partido Acción Nacional acusa al Gobierno del Distrito Federal y al Partido de la Revolución Democrática de cómplicidad en el ataque perpetrado en Catedral, como informó Milenio, se develan los inicios de lo que será la lucha por la mayoría en el Congreso en las elecciones del 2009. A pesar de que la Catedral abrió nuevamente sus puertas a los mexicanos, como comunicó Proceso, esto no significa que el conflicto comience a difuminarse. Al contrario, será ahora cuando las diferentes partidas se lancen unas a otras en lluvias de declaraciones, tales como las de los diputados panistas, quienes lamentaron los hechos y defendieron al catolicismo como iglesia mayoritaria en nuestra nación, como declararon para El Universal, el día de ayer. Así es que preparémonos para el espectáculo de siempre, los ataques entre agentes políticos en sustitución de propuestas y mejoras a la sociedad.
Carta a una señorita en París, Julio Cortázar
Andrée, yo no quería venirme a vivir a su departamento de la calle Suipacha. No tanto por los conejitos, más bien porque me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire, esas que e
su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne con polvos, el juego del violín y la viola en el cuarteto de Rará. Me es amargo entrar en un ámbito donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, aquí los libros (de un lado en español, del otro en francés e inglés), allí los almohadones verdes, en este preciso sitio de la mesita el cenicero de cristal que parece el corte de una pompa de jabón, y siempre un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual de bandejas con té y tenacillas de azúcar… Ah, querida Andrée, qué difícil oponerse, aun aceptándolo con entera sumisión del propio ser, al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia. Cuán culpable tomar una tacita de metal y ponerla al otro extremo de la mesa, ponerla allí simplemente porque uno ha traído sus diccionarios ingleses y es de este lado, al alcance de la mano, donde habrán de estar. Mover esa tacita vale por un horrible rojo inesperado en medio de una modulación de Ozenfant, como si de golpe las cuerdas de todos los contrabajos se rompieran al mismo tiempo con el mismo espantoso chicotazo en el instante más callado de una sinfonía de Mozart. Mover esa tacita altera el juego de relaciones de toda la casa, de cada objeto con otro, de cada momento de su alma con el alma entera de la casa y su habitante lejana. Y yo no puedo acercar los dedos a un libro, ceñir apenas el cono de luz de una lámpara, destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y desafio me pase por los ojos como un bando de gorriones.
Responde Chávez al “¿Por qué no te callas?” real.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo ayer que el rey Juan Carlos de España tuvo “suerte” de que él no lo escuchara cuando lo instó a callarse en la Cumbre Iberoamericana ya que, de lo contrario, su respuesta habría podido ser “muy dura” y añadió que con su “irrespeto” el monarca quedó “desnudo en su prepotencia”.
A la vez, el mandatario afirmó que no desea que el incidente que ganó titulares en el mundo afecte las relaciones con España, pero recalcó que las inversiones españolas no son “imprescindibles” para Venezuela.
En rueda de prensa, Chávez comentó el incidente ocurrido el sábado en Santiago de Chile indicando que le sorprendió la defensa que hizo el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, del ex gobernante José María Aznar, a quien el mandatario venezolano acusó durante la cumbre de ser un “fascista” que, dijo, apoyó el intento golpista en su contra de abril de 2002.
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